viernes, 13 de julio de 2012

Y AHORA… ¿A DONDE LA LLEVO?

Conversando con un amigo que se encontraba en la mejor etapa del enamoramiento, me hacía una pregunta llena de angustia y duda…no sé dónde llevar a mi enamorada a celebrar nuestro primer mes (así es al principio, luego las celebraciones se van espaciando poco a poco y aferrado a que la memoria no te falle).
Entonces recordando aquellas épocas, le di toda la razón, es una decisión bastante difícil, (al menos para la mayoría) y no sólo desde nuestro punto de vista, sino también porque del otro lado existen aquellas expectativas generadas con su buena dosis de adrenalina.
Al principio intenté ayudarlo con una lluvia de posibles lugares, pero me di cuenta que lo único que estaba logrando era incrementar sus dudas, su rostro me daba las señales correctas, (cambiaba como la cara del personaje de algún comercial que solucionaba problemas digestivos) entonces recordé a la dupla ANTONELLI y SAMUELSON con su teoría de Preferencia Revelada y le pregunté si había escuchado sobre ésta teoría…definitivamente se había arrepentido en el alma de haberme buscado como opción de solución a su duda…pero después pude calmarlo y me pareció una excelente oportunidad para comentárselas hoy.
EXPLICANDO LA TEORIA
Siempre será un misterio conocer el comportamiento del consumidor, sin embargo, esa dupla maravillosa nos permite develarla al menos parcialmente…lo que nos dice esta teoría, en palabras sencillas, es que nosotros los consumidores en más de una oportunidad “revelamos nuestras preferencias” en nuestros hábitos de compras cotidianos o cuando nos enfrentamos a ciertas decisiones; los invito a que hagan un poco de memoria y verán que la “preferencia revelada” siempre nos acompaña.
Entonces la respuesta a su pregunta la debía conocer él mismo, apelé a su memoria, indagamos en momentos cotidianos de ella, también en sus enamoradímos paseos y conversaciones, hasta que una sonrisa se dibujó en su rostro, que acompañado de un apretón de mano confirmaba que la duda había sido absuelta…SUSHI!!! fue la última palabra antes de subir a su auto. Pensé entonces: “ahora que conoce esta teoría me entenderá cuando le decía quetodos somos economistas’ “.

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