Hoy quiero apelar a su imaginación, situémonos en el restaurante que más le guste, yo describiré mi preferido…hermosa puerta de madera, piso de ladrillos rojos con linternas que acompañan pero no alumbran, la luz tenue, la mesa perfectamente dispuesta, unas copas de vino acompañan la velada, el suave aroma de la comida italiana invaden nuestros sentidos, se disfruta de la colorida comida y de una excelente conversación; las miradas y sonrisas acompañan toda la noche, cuando la mesa está nuevamente acompañada sólo de las copas de vino, el impecable mozo vuelve con la carta de postres, uno reúsa a revisarla mientras que el otro dispara el pedido, y se inicia el pequeño dilema…
Sin explicación alguna, el postre termina ubicándose frente a los dos y misteriosamente viene acompañado de “dos cucharitas”…quien desistió de hacer el pedido va acariciando suavemente la cucharita solitaria, y ese acto viene acompañado de la frase “sólo quiero probar porque se ve delicioso” (otra de las mentiras universales), pero en un abrir y cerrar de ojos verás que las dimensiones de tu postre se han disminuido considerablemente y las probabilidades de quedarte con las ganas de una mayor porción son muy altas…entonces estás maximizando tu utilidad?
¿QUÉ NOS DICE LA TEORÍA BÁSICA DE LA UTILIDAD?
Según JEREMY BENTHAM padre de la teoría, nos dice que la utilidad es una medida de satisfacción basada, principalmente, en la elección de gastar nuestros ingresos en diferentes bienes.
En nuestro ejemplo, la teoría de la utilidad toma otro enfoque, porque estamos hablando de un solo bien (tu postre), pero con grados de satisfacción diferentes, porque tu pareja disfruta comiendo tu postre y también disfruta cuando te ve comerlo.
Felizmente el economista THEODORE BERGSTROM no pensaba en postres cuando utilizó la matemática para explicar la teoría de la utilidad, su ecuación nos dice que para poder determinar el valor real de la utilidad tenemos que asignar un valor a cada bien a elegir, compararlas y sustituir los resultados en cada ecuación para obtener la respuesta.
Regresando a nuestro postre, y explicando lo que nos quiere decir BERGSTROM, si el resultado de la ecuación es menor cuando ambos prefieren el postre, tu utilidad se verá afectada, porque ambos eligen un solo bien que alguno no quiere compartir; sin embargo el resultado de la ecuación será mayor cuando eliges ver a tu pareja disfrutar el codiciado manjar.
Son en estas cotidianas decisiones que nos damos cuenta de lo simple de la teoría de la utilidad y lo simple que es pensar que “todos somos economistas”
Dime por favor que restaurante es... tengo uno en mente pero la curiosidad me mata
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